Con base en el artículo “La República Popular de China y América Latina: impacto del crecimiento económico chino en las exportaciones latinoamericanas” del autor Daniel E. Perrotti, es posible identificar el impresionante ascenso del papel de la República Popular China en la economía mundial durante las últimas décadas. Dicha transformación, ha transformado a China en un actor central en el marco del comercio internacional y un socio estratégico para diversas regiones, incluyendo América Latina (Perrotti, 2015). Internamente, este exponencial crecimiento económico ha impulsado políticas de reforma y apertura, permitiendo a China, en las últimas 3 décadas, alcanzar tasas de crecimiento anual de dos dígitos en su PIB, así como también duplicar su PIB per cápita, sacando a más de 500 millones de personas de la pobreza. Como resultado, China ha logrado consolidarse como la segunda economía más grande del mundo, reafirmando su destacado desempeño en la producción, consumo y el comercio a nivel mundial (Perrotti, 2015).
A nivel de América Latina, el comercio bilateral con China ha experimentado significativo aumento, llegando a alcanzar los 120.000 millones de dólares en 2009. Este incremento se ha visto reflejado en una mayor participación en las exportaciones de la región hacia China, pasando del 1,7% en los años noventa, al 9,4% en la primera década del siglo XXI( Perrotti, 2015). Sin embargo, en el artículo se resalta que dicha relación comercial se ha caracterizado por la desigualdad en materia de intercambio, dado que América Latina exporta principalmente commodities como soja, minerales, metales y petróleo; por otro lado, China exporta a la región manufacturas. Esta dinámica genera preocupaciones, dada la posibilidad de reproducción de un modelo centro-periferia, donde China emerge como un nuevo centro y los países latinoamericanos continúan como periferia en la división internacional del trabajo dentro de esta relación (Perrotti, 2015).
El “Efecto China”, es así como se ha llamado al impacto de China en la economía mundial, cuyos efectos han impulsado la demanda mundial de minerales y metales como consecuencia del rápido proceso de industrialización. Este efecto ha tenido un impacto positivo en términos de intercambio en América Latina, pues como se mencionó antes, se han fortalecido los procesos de exportación, mejorando las condiciones económicas de los países latinoamericanos (Perrotti, 2015). Sin embargo, también se ha generado una intensa competencia entre los proveedores de commodities latinoamericanos y de otras regiones por acceso al mercado chino. Ente los impactos de esta competencia, se encuentra que puede afectar los precios de más materias primas, los términos de intercambio y los ingresos de las exportaciones de los países latinoamericanos; este último punto en especial es crucial, puesto que representa un reto para los países latinoamericanos en materia de diversificación de exportaciones y mejoramiento de su competitividad, dado que la competencia de proveedores genera la necesidad de evitar la dependencia del mercado Chino (Perrotti, 2015).
Si bien es destacable el crecimiento económico de China, este recientemente ha sufrido de un proceso de desaceleración, manifestado en la caída del PIB chino. Dicha dinámica se ha traducido en la desaceleración económica en América Latina, afectando el crecimiento económico de la región, ya que los estudios expuestos en el artículo revelaron que las exportaciones latinoamericanas son bastante sensibles al crecimiento del PIB chino, especialmente en materia de productos agropecuarios y minerales. En consecuencia, se hace necesario comprender la dinámica de las relaciones comerciales entre América Latina y China, dado el contexto de creciente interdependencia a nivel mundial (Perrotti, 2015).
Para complementar el análisis proporcionado por los artículos, a continuación se proporcionará un breve análisis a partir de la teoría de la interdependencia compleja. Esta teoría, desarrollada por Robert Keohane y Joseph Nye (1988), proporciona un marco de análisis adecuado, ya que reconoce la multiplicidad de temas que componen la agenda internacional, destacando el comercio como motor de las relaciones internacionales. Desde esta teoría, el comercio, además de caracterizarse por el intercambio de bienes y servicios, facilita la creación de redes de interdependencia económica entre diferentes actores (Keohane, R & Nye, J, 1988). En el contexto de China y América Latina, dicha interdependencia se manifiesta a través del comercio bilateral ya mencionado, importaciones, exportaciones, inversiones e intercambios. Adicionalmente, se reconoce que las relaciones comerciales y de interdependencia van más allá del ámbito estatal, pues se reconoce el papel de actores no estatales como las empresas multinacionales, organizaciones internacionales y grupos civiles (Keohane, R & Nye, J, 1988). En el caso de China y Latinoamérica, es necesario destacar las multinacionales que promueven el comercio y la inversión en ambas regiones, a su vez, a organizaciones como el FMI, CEPAL o el BID que facilitan y/o brindan marcos regulatorios para las relaciones comerciales. Para finalizar el breve análisis, se considera relevante señalar que para que exista interdependencia debe haber tanto costos, como ganancias para ambos actores (sin que necesariamente sean en proporciones iguales), pues son estas condiciones las que marcan diferencia entre una relación de dependencia y una de interdependencia, tal como ocurre en el caso expuesto, pues como se vio en el análisis del artículo, factores como la disminución del PIB de China impacta en el desarrollo económico de Latinoamérica (Keohane, R & Nye, J, 1988). En consecuencia, los efectos recíprocos llevan a que se fortalezcan los lazos políticos y se eviten los conflictos, pues sería perjudicial para sus relaciones económicas y, en consecuencia, el crecimiento económico propio.
En conclusión, la relación entre China y América Latina se ha visto marcada por el exponencial crecimiento económico de China y, en consecuencia, ha impactado positivamente en el desarrollo económico de América Latina durante las últimas décadas. Sin embargo, dadas las dinámicas de interdependencia, se presentan desafíos que exponen la necesidad de diversificación en las exportaciones, y el fortalecimiento de la competitividad, en los países latinoamericanos. En sintonía con los desafíos, también se propone en discusión la vulnerabilidad del crecimiento económico de la región ante la desaceleración económica de China, develando la necesidad de una mayor gestión y comprensión de las relaciones comerciales en el marco de un mundo interconectado económicamente.
Bibliografía:
- Perrotti, Daniel E. (2015). La República Popular de China y América Latina: impacto del crecimiento económico chino en las exportaciones latinoamericanas. Revista CEPAL. https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/22f9417f-86f6-406f-817d-b664b5a4b974/content
- Keohane, Robert O. y Nye, Joseph S (1988): "La interdependencia en la política mundial" y "Realismo e interdependencia". En: Poder e Interdependencia. La Política Mundial en Transición, GEL, pp. 15-57
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