Guerra comercial entre China y EE.UU.



El video "Guerra Comercial entre EE. UU. y China" brinda una explicación de dicha dinámica en el contexto temporal del año 2020, año en el que todavía Trump era el presidente norteamericano. Comenzando con los antecedentes, se hace un recorrido histórico desde la Guerra Fría, hito que marcó el inicio de la lucha estadounidense contra todo actor que amenace su supremacía. Consecuentemente, en dicho contexto, EE. UU. invirtió mucho dinero en la reconstrucción de Europa Occidental (Plan Marshall) con el objetivo de ganar la competencia contra el bloque comunista, ayudó a convertir a Japón en una potencia económica e intervino en numerosos conflictos periféricos. En 1991, con la caída de la URSS, EE. UU. es coronado como el vencedor de la Guerra Fría y obtiene el título de Hegemón (Profe Sang, 2020). Sin embargo, en los últimos años China ha emergido como una amenaza para la hegemonía estadounidense al consolidarse como la segunda potencia económica del mundo - gracias a la reforma realizada por Deng Xiaoping en los años 80 -; en sintonía, China se ha propuesto el "sueño chino", cuyo objetivo es superar a EE. UU. en 2049 y controlar el orden mundial. El país norteamericano ha respondido mediante trabas económicas, tal es el caso de los expresidentes George W. Bush y Barack Obama, quienes según la OMC impusieron 2038 y 1834 medidas contra China respectivamente (Profe Sang, 2020).


En el 2017, con el posicionamiento del expresidente Trump, EE. UU. tomó una postura más agresiva contra todas las organizaciones, acuerdos y actores que consideró como no beneficiosos, entre esos China. En 2018 según el video, EE. UU. le declara la guerra comercial a China al poner un arancel de 25% a las importaciones desde ese país (equivalente a 34 mil millones de dólares), en especial debido al déficit comercial de EE. UU. - según el Buró de Censos fue de 47,1% en 2017-, con el objetivo de frenar prácticas desleales como subsidios ilegales, sobreproducción y una posible manipulación del Yuan (Profe Sang, 2020). Ante esta medida, China responde proporcionalmente con un arancel del 25 %, igualmente equivalente a 34 mil millones de dólares, además, busca apoyo en la Unión Europea, quien a pesar de no estar de acuerdo con las prácticas de EE. UU. no aceptó la propuesta de China. Dos años más tarde, ambos actores impusieron un arancel adicional de 25 % por un valor de 16 mil millones de dólares (Profe Sang, 2020).


A nivel global, esta pelea comercia ocasionó daños colaterales para todo el mundo, aunque se destaca a Canadá, México Irlanda y Taiwán; y debido a que China es el mayor productor y exportador del mundo y EE. UU. el mayor consumidor e importador, representan el 40% de la economía mundial, ocasionando una posible crisis económica en caso tal de que la guerra comercial exceda los límites (Profe Sang, 2020). A nivel endógeno de la pelea, el actor más afectado es China, puesto que este dependen más de las exportaciones que EEUU, reflejándose en datos numéricos, pues desde el inicio de la guerra las exportaciones chinas se han reducido considerablemente y la debilidad del Yuan ha aumentado los precios ocasionando que muchas empresas chinas hayan quebrado; adicionalmente, el Banco Mundial y el FMI han advertido de una reducción considerable del crecimiento económico de China para el año 2019. Debido al debilitamiento de China con las medidas impuestas, el 23 de julio de 2018 EE. UU. comenzó a imponer un arancel del 10% a productos chinos por un valor de 200 mil millones de dólares, ocasionando que nuevamente el país asiático respondiera con un arancel de 60.000 millones de dólares (Profe Sang, 2020).


Pese a la respuesta de China, se observa que esta no es proporcional (60 mil millones de USD) frente a los 200 mil millones de USD impuestos por EE. UU. como sanción. La explicación está en la dependencia China de las importaciones que hace EE. UU., pues mientras que el país norteamericano le compra a China 505 mil millones de dólares, China importa solo 130 mil millones de dólares, esto significa que el país asiático no tiene más productos estadounidenses a los cuales poner aranceles, cayendo en desventaja competitiva (Profe Sang, 2020). Debido a las implicaciones, se comenzaron negociaciones a finales del 2019 con el objetivo de reducir los impactos de la guerra comercial y establecer una relación económica más estable y predecible, cuyo resultado fue la firma de un acuerdo comercial en el 2020 (BBC News Mundo, 2020). China es el más interesado en mejorar la relación bilateral, sin embargo, eso no quita que EE. UU. se vea afectado, pues aunque sus efectos no son tan acentuados como los de China, también está teniendo contratiempos como la disminución de sus exportaciones (especialmente en las industrias agrícolas y automotrices) y riesgo de inflación si no consigue un sustituto a los productos chinos que importaba a un precio bajo (Profe Sang, 2020).


Para profundizar la comprensión de esta dinámica, es pertinente apoyar el análisis incluyendo la perspectiva teórica del Realismo Clásico, pues proporciona un adecuado marco de análisis para esta pugna económica. En primer lugar, es necesario aclarar que desde el Realismo los actores relevantes son los Estados gracias a su condición de soberanos en un contexto internacional anárquico (no hay un gobierno mundial con poder vinculante que regule interacciones), por eso este contexto los actores claves son netamente China y EE. UU., quienes a través de su guerra comercial ejemplifican la dinámica de lucha por el poder entre 2 potencias para la garantía de su seguridad (Morgenthau, 1986). Desde esta teoría, los Estados son actores racionales que actúan con base en cálculos costo/beneficio, esto para maximizar su poder mediante estrategias que bien sea, aseguren su posición hegemónica con en el caso de EE. UU., o estrategias enfocadas al aumento de sus capacidades para posicionarse como hegemonía (Morgenthau, 1986).


El surgimiento de China como potencia económica ha desafiado el status quo de EE. UU., generando tensiones y conflictos comerciales, pues sus estrategias como el “sueño chino” representan una amenaza directa a la hegemonía estadounidense. La imposición de aranceles por parte del país estadounidense y la respuesta de Chino expresa la búsqueda del interés nacional y la necesidad de supervivencia, pues es innegable que son las capacidades materiales de los Estados las que aseguran su existencia física, ya que a partir de sus recursos económicos el Estado construye sus capacidades militares y por ende su capacidad de defensa (Morgenthau, 1986). En conclusión, la guerra comercial entre China y EE. UU. es una lucha de intereses nacionales que buscan mantener su posición en el Sistema Internacional (EE. UU.) o aumentarla (China), con el objetivo de garantizar su seguridad y también tener influencia directa sobre el orden político y los demás Estados, por ello es posible decir que el centro de esta pugna es la lucha por el poder.



Bibliografía:

  • Profe Sang. (2020). Guerra Comercial entre EEUU y China - Explicado Fácilmente [Video]. https://www.youtube.com/watch?v=_g8bab0mM5Q&t=19s
  • Morgenthau, Hans (1986). Política entre las Naciones. La Lucha por el Poder y la Paz, GEL, 3ª. Edición, pp. 11-68; 133- 189.

  • BBC News Mundo. (2020). Acuerdo EE.UU.-China: quién es el ganador de la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-51129740

Publicar un comentario

0 Comentarios