El artículo “Unión Europea y las relaciones comerciales con China dada su importancia como principal socio comercial” (Flores et al., 2017) comienza explicando que a partir del fin de la Guerra Fría la relación entre China y Europa ha evolucionado significativamente, dada la disminución de la dependencia europea hacia Estados Unidos, especialmente en materia de seguridad. Desde la apertura de China, iniciada en 1978, se evidenció el interés en establecer relaciones con la UE, materializándose en el Acuerdo de Cooperación Económica y Comercial de 1985, cuya función fue crear un marco institucional regulatorio para la relación económica y comercial. Igualmente, las cumbres anuales entre la UE y China juegan un papel crucial en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales chino-europeas, relaciones que han desafiado la supremacía estadounidense, mediante el establecimiento de vínculos “técnico-políticos”, los cuales han permitido ampliar su influencia en la política internacional (Flores et al., 2017).
En materia de relaciones comerciales entre la UE y China, estas se han fortalecido al punto de representar, en las últimas tres décadas, entre el 10% y el 20% del comercio total de China (Flores et al., 2017). Además, el país asiático ve en Europa la posibilidad de reducir su dependencia de Japón y EE. UU., atrayendo capital europeo mediante el mejoramiento del marco institucional, es decir, los términos comerciales y acuerdos de cooperación económica y comercial. A nivel de la UE, China es su segundo socio comercial más importante después de EE. UU., cuyo comercio representó en 2008 el 15,2% del comercio exterior de la UE, mientras que el comercio con China representó el 11,4%. En dicho año, China fue el principal proveedor de importaciones con un 16%, pero solo el cuarto destino de las exportaciones europeas con un 6% (Flores et al., 2017).
Pese a la importancia del mercado chino, en el artículo los autores destacan que las empresas europeas enfrentan importantes barreras para acceder a él. A pesar de que se han firmado acuerdos bilaterales con la UE y China para facilitar el acceso a la Organización Mundial del Comercio (OMC), persisten desafíos como: Barreras en la industria automotriz debido a medidas proteccionistas aplicadas por China; Problemas en las compras del público, debido a que China implementa políticas como “buy chinese” que discriminan a las empresas extranjeras en las licitaciones públicas; protección intelectual, pues a pesar de que China ha mejorado su marco regulatorio, la piratería y el plagio siguen siendo problemas relevantes; Normas técnicas y de certificación, debido a que las normas chinas de certificación pueden ser costosas y complicadas de cumplir para las empresas extranjeras, limitando su acceso al mercado chino; trato preferencial a empresa públicas chinas en determinados sectores; y falta de transparencia y homogeneidad geográfica en la aplicación de normas (Flores et al., 2017).
Paralelamente, la relación comercial además de enfrentar diferencias étnicas - como lo relacionado con DD. HH. -, pone en el foco preocupaciones por el desequilibrio comercial y, debido a su notable crecimiento económico gracias a su papel destacado en producción, exportación, su modelo económico ha generado tensiones en sectores estratégicos para la economía europea (Flores et al., 2017). Es por esto que se prevé para el futuro una posible reducción de la complementariedad económica y un aumento de la rivalidad, lo que representa para la UE el desafío de proteger sus sectores económicos, mientras busca mantener relaciones comerciales beneficiosas con China (Flores et al., 2017).
Paralelamente, la relación comercial además de enfrentar diferencias étnicas - como lo relacionado con DD. HH. -, pone en el foco preocupaciones por el desequilibrio comercial y, debido a su notable crecimiento económico gracias a su papel destacado en producción, exportación, su modelo económico ha generado tensiones en sectores estratégicos para la economía europea (Flores et al., 2017). Es por esto que se prevé para el futuro una posible reducción de la complementariedad económica y un aumento de la rivalidad, lo que representa para la UE el desafío de proteger sus sectores económicos, mientras busca mantener relaciones comerciales beneficiosas con China (Flores et al., 2017).
Complementado el trabajo realizado por los autores, se considera pertinente fortalecer el análisis de la relación de estos 2 actores internacionales, China y la UE, desde el apoyo teórico de la Interdependencia Compleja, teoría propuesta por Robert Keohane y Joseph Nye (1988). Tal como lo propone la teoría, debido a las dinámicas multifacéticas del sistema actual, la economía ha tomado tanta importancia como la seguridad, es por ello que China reconoce la creciente interdependencia económica del mundo como un factor clave en su ascenso en el escenario mundial (Keohane, R & Nye, J, 1988). En dicho contexto, la relación comercial con la UE ha sido un factor clave en el crecimiento económico de China, puesto que ha proporcionado mercados y capital. Sin embargo, como Keohane y Nye lo indican (1988), las relaciones de interdependencia se caracterizan por las ganancias absolutas, es decir, todos ganan, pero no de la misma forma, explicando así por qué aunque la relación comercial beneficia a ambos actores, la UE presenta un déficit fiscal en su balanza comercial.
Por otro lado, aunque se entienda a China y a la UE como actores principales, es necesario reconocer el papel desempeñado actores no estatales que median, intervienen e influyen en la relación, así pasa con las empresas transnacionales quienes son las protagonistas de la acción comercial; Instituciones y Organizaciones Internacionales que regulan el comercio entre chino-europeo, tal es el caso de la OMC que crea regulaciones y resuelve disputas comerciales; Organizaciones empresariales, quienes representan los intereses colectivos de las empresas chinas y europeas; y Grupos de la sociedad civil, como organizaciones de consumidores, ONG's, entre otros (Keohane, R & Nye, J, 1988). Aunque la teoría reconoce que la interdependencia minimiza los conflictos, eso no significa que estos o la competencia desaparezca. De esta manera, es posible entender por qué China intenta mantener una relación estable con la UE, pero también busca proteger sus propios intereses y promover su ascenso como potencia económica global (Keohane, R & Nye, J, 1988). Dicho análisis nos permite concluir que la relación comercial China - UE se caracteriza tanto por la cooperación, como por la competencia, con ambos actores buscando maximizar sus beneficios, a la par que gestionan sus diferencias en lo referente a sus agendas comerciales.
Bibliografía:
- Flores X, Legarda C, & Tello G. (2017). “Unión Europea y las relaciones comerciales con China dada su importancia como principal socio comercial”. En Dominio de las Ciencias, ISSN-e 2477-8818, Vol. 3, Nº. 2, 2, 2017, págs. 478-505
- Keohane, Robert O. y Nye, Joseph S (1988): "La interdependencia en la política mundial" y "Realismo e interdependencia". En: Poder e Interdependencia. La Política Mundial en Transición, GEL, pp. 15-57.

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